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_.* EL JARDÍN DEL UNIVERSO *._

Eulalia Berna Aguilar

Interests
Mmm...me lo pienso. Quizás un día diga algo de mi.
Una frase: hay que saber esperar...y calma, todo pasa.
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October 13

El Sol y la Luna

 
 

SolEL SOL   Corazón rojoYCorazón rojo   LA LUNALuna



Cuando  Solel Sol y  Lunala Luna se encontraron por primera vez, se enamoraron perdidamente  y a partir de ahí comenzaron a vivir una gran historia de amor, tan intensa que apareció el brillo que poseen actualmente.Decidieron que  Solel Sol iluminaría el día y que  Lunala Luna iluminaria la noche. Les invadió una gran tristeza y se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían.

LunaLa Luna fue quedándose cada vez más angustiada: a pesar del brillo que tenía, fue tornándose solitaria. SolEl Sol a su vez, había ganado un título de nobleza "Astro
Rey", pero eso tampoco le hizo feliz. LunaLa Luna tenía el encargo de iluminar las noches, frías o calientes; debía encantar a los enamorados y ser, frecuentemente, protagonista de hermosas poesías.

En cuanto Solal Sol, poseía el título porque era el más importante de los astros, iluminaba la tierra durante el día, proporcionaba calor al ser humano y su simple
presencia hacía a las personas más felices.

LunaLa Luna se entristecía mucho con su terrible destino y lloraba amargamente...y  Solel Sol, al verla sufrir tanto, decidió que no podía dejarla abatirse más, ya que tendría
que darle fuerzas y ayudarle a aceptar el destino que les esperaba. Aparecieron  Estrellalas estrellas con la finalidad de hacer compañía a  Lunala Luna. LunaLa Luna siempre que está muy triste recurre a  Estrellalas estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen.

Hoy, ambos viven así....separados,  SolEl Sol finge que es feliz, y  Lunala Luna no consigue disimular su tristeza.

SolEl Sol arde de pasión por Lunala Luna y ella vive en las tinieblas de su añoranza. 

LunaLuna y  SolSol siguen su destino. Él, solitario pero fuerte; ella, acompañada de  Estrellaestrellas, pero débil.

Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos.

Nadie jamás consiguió traerla hasta la tierra, nadie, realmente, consiguió conquistarla, por más que lo intentaron.

Sucede que en este mundo ningún amor es del todo imposible, ni siquiera el de  Lunala Luna y el del  SolSol.

SolSol y  LunaLuna viven esperando ese instante, esos raros momentos en que se encuentran.

Cuando mires al cielo, a partir de ahora, y veas que  Solel Sol cubre  Lunala Luna, es porque la abraza y empiezan a amarse.

Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de eclipse.

Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, ya que los ojos pueden cegarse al ver tanto amor. 

 

Sabíamos que existían el sol y luna... y también que existía el eclipse.... pero esta parte de la historia yo no la conocía, y tú?

May 10

TÚNEZ

 
 

Hoy me he acordado de un crucero que hice por el Mediterráneo e hizo escala en ese país. Hace ya bastantes años y las fotos y recuerdos varios del viaje deben estar en una de las muchas cajas que tengo y que siempre pienso “ya las ordenaré cuando tenga tiempo”.

 

He buscado fotos por internet y he disfrutado un montón porque he reconstruído la ruta, he recordado con quien fui y he recuperado recuerdos y sensaciones ya olvidados.

 

Tenía unos 22/23 años aproximadamente y fue la primera vez que pisé el continente africano, cosa que me impresionó mucho. Con el tiempo he observado que en África no existe término medio, hay extremos radicalment opuestos, hay vida o muerte y por tanto o gusta mucho, tanto que engancha, o no gusta nada. A mi me sedujo y pensé que hasta el nombre era bello: África.

 

Recuerdo el calor que jamás había sentido tan intensamente; recuerdo la impresión que me causó estar en un zoco, sus colores y  olores; recuerdo un café que tomé en Sidi Bou Saïd, el café no me gustó nada pero el entorno lo sigo reteniendo en mi memoria como si fuera ayer; y recuerdo Cartago para mi impresionante.

 

Estuve en Bizerta, donde desembarcamos. El guía nos esperaba y nos dijo que era la Perla del Norte, ciudad fundada por los fenicios. Nos llevó hasta Cartago, capital del imperio cartaginés. Fuimos a Sidi Bou Saïd, pueblo pintoresco de casas encaladas y donde predominaba, junto con el blanco, el color azul. En Túnez, la capital, vi convivir el pasado, la Medina, y el presente. Visité el museo del Bardo y recuerdo que pasé por el palacio o residencia de Bourguiba.

 

He subido algunas fotos que como ya he dicho no son mías, pero todo lo que reflejan, lo vi. Para mirarlas nada mejor que un te con menta.

 

 

Rosa roja Eulalia

October 05

CASELO

 
Me gusta leer cuentos.
Leyendo y leyendo por internet, llegué a una página específica de cuentos.
Allí quedé sorprendida por las personas que conocí, y con las que sigo teniendo algún tipo de contacto, y por la calidad de lo que escribían.
Conocí a Caselo, que junto con Vaerjuma, son dos personas estupendas.
Tengo claro que ambos llegaran lejos escribiendo.
Pasearos por esta dirección y sabréis de Carlos Eduardo Rojas:
 
 
Caselo, suerte en tu relato y espero leerlo pronto.
 
Beso Un beso,
 
Rosa rojaLaia
 
August 20

UNA BELLA CANCIÓN

 
 
Hacía años que no sabía de ella.
Alguien me la recordó el otro día.
Escucharla me encantó, disfruté sus acordes y  palabras.
El compositor y autor, un poeta.
Quien me la recordó, una buena persona a quien le deseo suerte, fuerza y ánimo.
Y por si la fuerza o el ánimo fallara, recordarle el título de la canción.
Los amigos, estamos.
 
Gracias por enviármela,
 
BesoBesos.
 
 
 
A MIS AMIGOS
 
A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo;
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida, paso a paso.
 
A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme las espinas más agudas;
los arrebatos de humor, la negligencia,
las vanidades, los temores y las dudas.
 
Un barco frágil de papel,
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más vilenta tempestad
porque ese barco de papel,
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel:
un corazón.
 
A mis amigos les adeudo algún enfado
que perturbara sin querer nuestra armonía;
sabemos todos que no puede ser pecado,
el discutir, alguna vez, por tonterías.
 
A mis amigos legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra
y entre los versos olvidados de un poema,
mi pobre alma incorregible de cigarra.
 
Un barco frágil de papel,
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más vilenta tempestad
porque ese barco de papel,
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel:
un corazón.
 
Amigo mío si esta copla como el viento,
adonde quieras escucharla te reclama,
serás plural, porque lo exige el sentimiento,
cuando se lleva a los amigos en el alma.
 
 
 
Letra y música:
Alberto Cortez
May 27

UN POEMA PER UN DIA ESPECIAL

 
 
El mes bonic del mar
és alló que no hem navegat.
El mes bonic dels nostres fills
encara no ha crescut.
El mes bonic dels nostres dies
no ho hem viscut encara.
I allò de mes bonic que tinc per dir-te
encara no t'ho he dit.
 
Nazmin Hikmet
 
Abrera, 26 de maig de 2007
 
Abrazo a la izquierdaDesprés de 27 anys de convivència, ens vam casar.
Va ser un dia especial i entranyable.
Qui ens va casar ens va llegir aquest poema.Abrazo a la derecha
 
January 13

LA YERBA MATE

 

Corazón rojoMarisolCorazón rojo sabe que me gustan los cuentos y me ha enviado éste.

 

LA YERBA MATE

(Leyenda paraguaya) 

    ¿Por dónde podré bajar?, se preguntaba la solitaria luna paseándose por el cielo. El inmenso espacio azul le parecía una jaula y su único amigo era el aire. Lo envidiaba por su libertad para desplazarse de un lado a otro jugueteando con las nubes. Su mayor anhelo era pisar esa verde alfombra de las praderas que veía desde arriba, y dejarse resbalar por las colinas que descendían hasta un profundo y misterioso manchón azul.

    -Quiero conocer ese otro cielo que tienen abajo -le contó al aire. 

    No es el cielo, mi amiga -silbó él-, es el mar.

    Se acrecentaron sus deseos y en un ataque de mal genio gritó:

    -¡Quiero bajar! ¡Quiero bajar!

    Una estrella peleadora le dijo:

    -¿Para qué formas berrinche? Eres centinela de la noche y no puedes dejar tu puesto.

    Al verla llorar lágrimas de plata, las nubes se pusieron de acuerdo. Ellas la comprendían, porque en sus viajes siempre admiraron la tierra.

    -Te vamos a ayudar para que no se note tu ausencia -le dijeron-. Cada una de nosotras colgará sutiles gasas de neblina y entre todas formaremos un telón, que dejará la noche más oscura que boca de lobo.

    -¿Qué es eso? -preguntó ingenuamente la luna.

     El arco iris prestó su escala de siete colores, y la luna, con una capa negra, un aderezo de tules y una coronita de estrellas, como una reina, bajó orgullosa. La tierra le abría al fin sus brazos amorosos, sus lagos y sus abanicos de palmera. La primera sensación que experimentó fue la de volar, de ser libre como un pájaro, hasta que sus pies tocaron unas agrestes colinas cubiertas de vegetación, entre las que cantaba el río Paraná. Se volvió niña, fascinada por las flores y los perfumes. Al mirarse en las aguas, su cara redonda le pareció demasiado pálida entre los coloreados frutos. Hubiera querido ponerse trenzas y parecer una campesina.

    -¿Dónde habrá niños? - se preguntaba, sin saber que era este un lugar tropical y muy desierto.

    -Ven a nadar - la invitó el río con un murmullo de cascadas.

    No se hizo de rogar la traviesa luna. Se despojó de su paca y tules y de su coronita de estrellas para sumergirse en las rumorosas aguas que se llenaron de reflejos. En el oleaje aparecía y desaparecía, cual un barco redondo y blanco, y era ella la que miraba el cielo, un tanto oscuro sin su presencia.

    "Ahora -pensaba- que he probado los frutos y conozco eso verde que es el pasto, los helechos y el agua; ahora que he aquietado este deseo de tierra, podré volver a mi sitio y ser para siempre una luz lejana, que alumbre los caminos del mundo y las ventanas de sus casas. Pero, ¡qué bueno fue mirar desde abajo!"

    Ni se acordaba del cielo y lo encontró lindo.

   Con su falta de experiencia olvidóse del jaguar, el temible animal de la selva que en las noches busca siempre alguna víctima para calmar su feroz apetito. Agazapado entre los juncos, vio a la luna, le paió una gran tortilla de maíz, un tanto cruda tal vez. Cuando quiso abalanzarse a devorarla, el cuchillo de un diestro cazador terminó con su hambre y con su vida. Este hombre con su mujer e hija eran los únicos habitantes de la enmarañada selva; había construido una choza en un claro y hacía tiempo que andaba en busca de liquidar al jaguar que robaba sus animales domésticos.

    -No temas, criatura -le dijo a la luna, que tiritaba de susto, sin saber aún de quien era esa redonda cara pálida-. Yo te llevaré a mi choza, en donde mi familia te atenderá.

    Generoso, como buen campesino, le cocinó la última tortilla de maíz que quedaba; pasarían muchos meses antes de la próxima cosecha. La luna, envuelta en una gran sábana, se sintió feliz y humana entre gente tan amable, hasta que oyó decir a la mujer de su salvador:

    -¿Qué vamos a comer mañana? Se acabó el maíz.

    Con un poco de pena se puso su capa de reina, sus gasas y su coronita maltrecha. Se decidió a partir para volver a tomar su puesto en el firmamento y de paso agradecer su ayuda a las nubes. Nadie se había percatado de su ausencia ni de su viaje a la tierra y el arco iris se afanaba guardando su escala. La luna pensó: "¿qué puedo regalarle a esos campesinos que tan amablemente me acogieron? Algo que los ayude a vivir momentos felices, a olvidarse de la soledad y que los reponga de los duros trabajos que realizan".  Entonces, muy emocionada, dejó caer sus lágrimas de plata que, iluminando la choza de luz y reflejos, regaron los campos.

    Cuando al amanecer el buen hombre salió de la casa, arbustos desconocidos habían brotado por doquier. Entre el verde oscuro de las hojas asomaban blancas florcillas. La mujer, de pura hambre, preparó una infusión con esta yerba nueva y al beberla se sintieron todos mucho mejor y con ánimo.

    El arbusto cundió como maleza por todas partes, y el país se hizo famoso y rico por su yerba mate. Se dice que la hija del campesino fue la depositaria de este regalo, que jamás murió y que va por todas partes repartiendo este don de la luna.

 

Gracias Marisol, me ha gustado tanto que he decidido subir este cuento a mi blog.

 

Un beso para tí,

Laly

January 07

UN POEMA

 

 SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.

Digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto:

que la cuna del hombre la mecen con cuentos...

que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos...

que el llanto del hombre lo taponan con cuentos...

que los huesos del hombre los entierran con cuentos...

Y que el miedo del hombre

ha inventado todos los cuentos.

Yo no se muchas cosas, es verdad.

Pero me han dormido con todos los cuentos...

Y sé todos los cuentos.

León Felipe

January 05

Un dia a Milà, Italia

 
 
Un dia a Milà, 18 d’octubre de 2006

  Sortida amb el primer vol del matí des de Barcelona i tornada amb l’últim vol des de Milà. Si a l’endemà no treballes, es pot fer perfectament.

Diuen que és la ciutat menys italiana de totes, és molt “europea”. A mi em va agradar molt, és molt cosmopolita, però alhora es respira renaixement i cultura.

Al matí visita per la ciutat:

  • la Piazza del Duomo, plena de gent, i per tant, plena de vida;
  • el Castell Sforzesco, construït al segle XV per la família Sforza;
  • la Catedral, grandiosa, impressionant, espectacular, gòtica i de marbre blanc;
  • la Galeria Vittorio Emanuele, amb la seva cúpula de ferro i vidre, i amb botigues força exclusives;
  • vista per fora de La Scala i
  • passejada per tota la ciutat amb el  bus turístic.

A la tarda “la milla d’or”. Caminata per La Via Spiga, Matteoti, Sant Andrea, Manzini i Montenapoleone.

Passejar, mirar i entrar a les botigues està a l’abast de totes les butxaques. O sigui, que no ens vàrem deixar ni una: Salvatore Ferragamo, Loewe, Bulgari, Gucci, Gianfranco Ferré, Moshino, Ungaro, Valentino, Versace, Armani, Carolina Herrera, Dior, ...fins i tot en algunes, ens va donar temps  d’emprovar-nos roba.

La companya del viatge, genial!... una bona amiga.

 Va estar tant be, que aquest any 2007 farem una nova escapada d’un dia, a d’altre ciutat europea: Amsterdam.

 Eulalia

 

October 21

Perafita

 
 
 
Estrella Sol Rosa roja Luna    Luna Rosa roja Sol Estrella
 
 
Un poble a on vaig estar molts estius de la meva infantessa i joventut.
 
He trobat aquesta pàgina a internet i he disfrutat molt llegint-la.
 
  
May 28

Un cuento para leer

 

El autor de este cuento es un periodista que merece llegar muy lejos escribiendo.

Se llama Pablo Salomone.

 

AL OTRO LADO DE LA QUEGUAY ( A Eulba)

Había llegado hasta esa isla huyendo.
Pensó que sus problemas se quedarían en la patria que los vio nacer, pero todos estaban saludándolo desde la costa.

Angelina Sánchez (Pink-Panther)
“Huir”

Impulsivamente, en un arrebato de hastío, cansado de todo y de todos tomó la decisión y, cargando unas pocas cosas necesarias en una mochila amarilla y medio destartalada pero lo bastante grande para su propósito, se fue hasta el fondeadero que está al lado de la caleta del puerto.
Apenas unos pocos lo vieron, y también otros pocos más lo saludaron. Cuando llegó, La Diosa Blanca, su canoa, estaba bien cerca de la costa, como esperándolo y sabiendo. Se metió al agua, la desató de la boya, la arrastró hasta la orilla, puso su carga lo mejor que pudo sobre los pañoles del piso, metió los remos en los toletes, se acomodó, se despidió con un gesto vago y ambiguo de la ciudad (apenas fue un agitar de dedos, breve y seco), puso proa hacia el norte y se puso a remar…
Remó y remó durante horas, río arriba y apuntando hacia la costa uruguaya. Se imaginó que las columnas de humo de las chimeneas de Paysandú que veía a popa eran unas nubes verticales y sucias. El Uruguay, que estaba manso y quieto, parecía un espejo. Apenas si se esforzó un poco más cuando atravesó el canal, apenas… Cuando por fin llegó al otro lado de la isla Queguay, le dolía todo el cuerpo. Después de remar y remar sin estar acostumbrado, tenía las manos despellejadas, con las ampollas reventadas y en carne viva, lo que hacía el dolor insoportable. Sin embargo estaba feliz.
Ni bien encalló en la arena ató la canoa a un sarandí, descargó sus cosas y se puso a armar un “bendito” en la parte más alta del claro del monte que había elegido para pasar la noche. En los alrededores buscó leña seca, descartando la de sauce y la de laurel; una porque no hace buenas brasas y la otra porque su resina es muy olorosa y la comida sale con gusto raro y desagradable.
El sol se estaba poniendo lentamente, anaranjado y grandote como una mandarina campeona… Lamentó no haber llevado una radio.
José Luis Rodríguez estaba terminando de juntar la leña, al lado de un enorme pacará que le hacía reparo, cuando lo sorprendió la voz del vendedor de bañeras que estaba a sus espaldas y al que no había oído llegar.
-¿Cómo le va, amigo? –dijo el vendedor de bañeras, con voz impersonal, de vendedor.
-Bien, gracias… No lo escuché llegar…
-Bueno, pero aquí estoy. Y con una oferta que no podrá rechazar…
-¿Oferta?...
-¡Una bañera de mármol de última moda en Italia!
-¿Bañera?...
-Sí ¡Y qué bañera, mi amigo!... Puro mármol, mire –dijo el vendedor de bañeras, y sacó una de adentro de una bolsa de plástico negro.
-No, gracias.
-¡Se la dejo a mitad de precio!
-Dije que no, gracias.
-¡Pero…!
-Dije que no… Además ya tengo, y más grande –dijo Rodríguez, señalando con su índice izquierdo al río Uruguay.
-¡No me va a comparar la calidad, señor! –se ofendió el vendedor.
-Igual, no quiero…
El vendedor, tal vez por falta de experiencia o de oficio no insistió. Guardó su bañera de muestra nuevamente en la bolsa y se fue despacio. Rodríguez siguió con lo suyo hasta que lo interrumpió otra voz:
-¿Tiene un inflador?...
Se dio vuelta y por sobre el hombro vio al hombre de anteojos de marcos redondos y cara conocida con una bicicleta agarrada del manubrio que tenía la rueda delantera pinchada. La espina de ñandubay se veía claramente clavada justo cerca del pico, lo que le resultó raro ya que en las islas no hay ningún ñandubay.
-Está pinchada la rueda –dijo Rodríguez.
-¿No me sirve un inflador, entonces?...
-No. Me parece que no. Lo que necesita es un parche, solución, y un par de herramientas, o unas cucharas para sacar la cámara y arreglarla.
-¡Mierda!...
-Perdóneme, pero no lo puedo ayudar.
-No se preocupe, no es con usted la cosa… Es que extraño una pequeña ayuda de mis amigos en este anochecer de un día agitado. Parece que a veces uno necesitara ocho días a la semana cuando es un hombre de ningún lugar…
-¡Lennon!
-…
-¡Usted es John Lennon!
-¿Si?...
-Si. Usted es John Lennon…
-No. Yo soy la morsa –dijo el hombre de anteojos de marcos redondos, y desapareció sin despedirse.
Rodríguez quedó en silencio un rato, con la mirada perdida, buscando algo de lógica a lo que le estaba pasando al otro lado de la Queguay… No tuvo mucho tiempo para reflexionar: a lo lejos vio venir a otro tipo medio estrafalario, barbudo y despeinado, con cara de haber dormido poco o, mejor, de ratero triste con ínfulas de bohemio. El tipo paraba cada diez metros y golpeaba el aire con el puño cerrado, como si estuviera golpeando a una puerta. Esperaba un rato y seguía avanzando. Por fin llegó frente a José Luis.
-Buenas tardes, soy Gustavo Malomo Mariani, de Montevideo, y vendo libros puerta a puerta –dijo el tipo y alardeó una especie de sonrisa.
-No tengo puerta –retrucó Rodríguez, ya cansado de tanto loco dando vueltas por la isla.
-Eso es apenas un detalle, “de todas formas la existencia del alma no esta defendida o propuesta aquí, donde solo es un recurso de fácil comprensión para una visión que me muestra un yo que normalmente yo mismo desconozco por la chicatéz de ver solo desde mis ojos la mayor parte del tiempo”.
-¿Qué?...
-Digo que veo que no tiene puerta. Y que tampoco tiene libros.
-Tampoco tengo plata, mi estimado vendedor…
-“Nunca las estrellas brillan tanto ni son tan hermosas como en las noches sin luz alguna”.
-No lo entiendo…
-Digo que me doy cuenta que anda sin plata.
-Perdone, pero ¿de donde saca las cosas que dice?...
-“La inteligencia que me dicta estas letras es un impulso eléctrico-neuronal de dudosa credibilidad”.
-Mire no voy a comprarle nada. No insista…
-Insisto porque no sabe lo que se pierde. Tengo escritos de Ovich, de la Negrafotocromática, de Sendero, de Vaerjuma, de Elhombreazulón, de Sandinista, de Zurquito, del loco JEF, de la fantástica Marimar… Elija y pida, nomás.
-Lo siento, no conozco a ninguno... ¿Tiene algo de Onetti, ya que es uruguayo?...
-No, pero tengo de Oliveria y de Caselo, argentina ella y colombiano él.
-No, de verdad, no quiero… Me vine a esta isla para poder estar solo. Dejé todo para no tener más problemas y no he tenido un segundo de paz desde que llegué. Váyase por favor…
-Está bien. Tú sabés... –dijo el vendedor de libros con cara de ratero triste y se fue. La noche ya estaba sobre esa parte del mundo, haciéndose cada vez más ella. Cada tanto, rompiendo el silencio, se escuchaba el coletazo de un dorado cazando mojarritas a ras del agua.
José Luis Rodríguez durmió mal. Casi se le quema el “bendito” porque armó el fuego muy cerca, los mosquitos lo atormentaron, las comadrejas le robaron el único salamín que había llevado y tuvo pesadillas espantosas… Soñó que el banco de arena que queda entre la Queguay y la Varillares era cercado por un hombre que sembraba portafolios y que desde los portafolios ya crecidos salía un carpincho en celo que perseguía a un aviador japonés perdido allí desde la segunda guerra mundial. Soñó que un perro le volteó la olla y se hizo el boludo y que un inspector de zócalos de 1,90 de alto, encorvado por la ciática y que tenía puesta una camiseta del heroico Danubio, le quería cobrar una multa en nombre del gobierno del pueblo charrúa… Se despertó como a las seis, sudoroso y malhumorado. Preparó el mate y se sentó bajo un timbó a tomarlo con calma, tanto al mate como al regusto de la mala noche pasada.
En eso estaba cuando, colmo de los colmos para ser tan temprano, dos tipos más se acercan desde ninguna parte hasta donde él estaba sentado.
-Buenos días –dijo el más veterano.
-Buenos días –dijo también el otro.
-Ajá –dijo Rodríguez.
-¿Es nuevo por acá? –dijo el otro.
-…
-Parece –dijo el más veterano.
-“Amigo, la envidia carcome el corazón y trae sufrimientos, seca las fuentes de la vida y acarrea violencia. Perdone que se lo diga pero usted, buen amigo, está enfermo, muy enfermo” –dijo el otro.
-¿A quién le dice eso? –preguntó Rodríguez.
-A usted, por supuesto –dijo el más veterano- Pero no se preocupe, el pobre es mudo. Se lo digo yo, Máximo Chaparro, “El Islero”, que lo conozco desde siempre.
-¡Cómo que es mudo, si acaba de hablarme!...
-¿Vio? –dijo el más veterano, y soltó una carcajada.
José Luis Rodríguez tiró el mate, corrió hasta La Diosa Blanca, la desató, puso los remos en los toletes y remó y remó hasta estar seguro de estar bien lejos de la orilla de la isla. Recién ahí miró, y no vio a nadie. A nadie… La Queguay estaba desierta, como siempre. No paró sin embargo hasta que estuvo otra vez en el fondeadero que está al lado de la caleta del puerto.
Los problemas, sus queridos problemas, estaban esperándolo en la orilla y lo saludaban alborozados.
El también hizo lo mismo.


 

October 10

Hagamos un trato, poema de Mario Benedetti

 

Transcribo a continuación un poema bellísimo de Mario Benedetti. Su lectura transmite, a mi modo de entender, la esencia de lo que significa la amistad.

 

Recomiendo su lectura, yo disfruto cada vez que lo leo.

 

HAGAMOS UN TRATO

Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo

(de una canción de CARLOS PUEBLA)

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo.

Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo.

Pero hagamos un trato,
yo quisiera contar
con usted. 

Es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

 

Mario Benedetti

October 09

Te llegará una rosa, canción de Alberto Cortez

 

Te llegará una rosa 

 

Te  llegará  una  rosa  cada  día

que  medie  entre  los  dos  una  distancia ,

y  será  tu  silente  compañía

cuando  a  solas  te  duela  la  distancia.

Te  llegará  una  rosa  cada  día

augurándote  tiempos  de  venturas ,

compañera  total  del  alma  mía

propietaria  de  toda  la  ternura.

Quisiera  ser  un  mago  fabuloso

para  trocar  las  rosas  por  estrellas ,

dejarlas  en  tu  almohada  sigiloso

que  iluminen  tus  sueños  todas  ellas .

 Te  llegará  una  rosa  y  la  mañana

será  para  “vivirla”  entre  comillas ,

tu  alma  escapará  por  la  ventana

de  tu  orilla  volando  hasta  mi  orilla .

 Aquellos  que  no  tienen  fantasía

no  podrán  entender,  es  muy  complejo ,

que  acorta  la  distancia  cada  día

recibir  una  rosa  desde  lejos .

 Te  llegará  una  rosa  y  día  a  día

será  como  quitarle  al  calendario ,

las  hojas  que  nos  faltan  todavía

para  dejar  de  ser  dos  solitarios .

 Te  llegará  una  rosa  cada  día

que  medie  entre  los  dos  una  distancia ,

y  será  tu  silente  compañía

cuando  a  solas  te  duela  la  distancia .

 

(Alberto Cortez)

September 11

Canción dedicada a Alfonsina Storni

 

Alfosina y el Mar.

Por  la  blanda  arena  que  lame  el  mar 
su  pequeña  huella  no  vuelve  más 
y  por  un  sendero  de  pena  y  silencio, 
llegó  hasta  el  agua  profunda ,
un  sendero  sólo  de  penas  muda 
llegó  hasta  la  espuma...

Sabe  Dios  que  angustia  te  acompañó,
que  dolores  viejos  calló   tu  voz 
para  recostarte  arrullada 
en  el  canto  de  las  caracolas  marinas... 
La  canción  que  canta 
en  el  fondo  oscuro  del  mar  la  caracola... 

Te  vas  Alfonsina  con  tu  soledad 
que  poemas  nuevos  fuiste  a  buscar 
y  una  voz  antigua  de  viento  y  de  sal 
te  requiebra  el  alma  y  te  está  llevando, 
y  te  vas  hacia  allá  como  en  sueños 
dormida,  Alfonsina,  vestida  de  mar. 

Cinco  sirenitas  te  llevarán 
por  caminos  de  algas  y  de  coral ,
y  fosforescentes  caballos  marinos 
harán  una  ronda  a  tu  lado, 
y  los  habitantes  del  agua 
van  a  jugar  pronto  a  tu  lado. 

Bájame  la  lámpara  un  poco  más, 
déjame  que  duerma  nodriza  en  paz ,
y  si  llama  él  no  le  digas  que  estoy, 
dile  que  Alfonsina  no  vuelve ,
y  si  llama  él  no  le  digas  nunca  que  estoy, 
di  que  me  he  ido 

Te  vas  Alfonsina  con  tu  soledad 
que  poemas  nuevos  fuiste  a  buscar 
y  una  voz  antigua  de  viento  y  de  sal 
te  requiebra  el  alma  y  te  está  llevando, 
y  te  vas  hacia  allá  como  en  sueños ,
dormida,  Alfonsina,  vestida  de  mar. 

 

Autores de letra y música: F. Luna y A. Ramírez.